¿CAMPAMENTOS DE VERANO?

Se acerca la recta final del curso y el verano está a la vuelta de la esquina. Surge un problema familiar. El padre no tiene vacaciones hasta la segunda quincena de agosto y la madre trabaja hasta el 31 de julio. Pero los niños, de 4, 9 y 13 años van a estar parados, no van a tener un horario que cumplir como durante el invierno cuando tienen que ir al colegio.
Sin duda, aparecen muchas ofertas para el tiempo libre de nuestros hijos durante cada verano, sobre todo, durante los últimos años. Hay colegios "privados" que organizan sus propios campamentos (dentro o fuera de las propias instalaciones). Hay asociaciones juveniles y culturales que también organizan campamentos y actividades de verano. Si no, siempre se puede recurrir a la parroquia del barrio, aunque no se compartan las ideas y creencias. En el centro de juventud de la zona aparecen distintas propagandas de campamentos, colonias y diversas actividades de verano, según las edades de los destinatarios de las mismas (siempre sacadas a concurso y otorgadas a los mismos, independientemente de los resultados anteriores). También ofertan todas estas posibilidades múltiples empresas, realizando las mismas en instalaciones alquiladas o propias, dentro o fuera del mismo entorno, en la playa o en el monte (estas empresas son las que no consiguen las subvenciones públicas). Y, en último término, siempre se puede recurrir a una oferta de los muchos chiqui-park, coco-park, países de los niños… de los que están apareciendo en muchas ciudades... además que no tienen nada que ver con las guarderías (salvo en el precio) porque aquí se les entretiene y los tienen.
Hoy por hoy puedes encontrar un campamento para lo que quieras, los hay casi a la carta. Puedes encontrar un campamento para cualquier edad; y lo puedes encontrar en la propia ciudad, en el propio colegio, en otro colegio pero con transporte incluido, con comedor, sin comedor pudiendo asistir por la tarde, por horas, con guardería antes de comenzar, con un monitor guardián (que espera a que recojan a todos mientras los demás monitores se van)…, lo puedes encontrar en el campo, en la sierra, junto a un lago, con tiendas de campaña, con campingas, con literas, en cabañas, con piscina, con río, con merenderos…, lo puedes encontrar en la playa, junto a las orillas del mar (cualquier mar, claro)…, lo puedes encontrar en otro país (europeo o no), como Francia, Portugal, Inglaterra, Estados Unidos… Puedes encontrar un campamento con deportes de riesgo, con hípica, con escalada, con paseos y excursiones, con clases de inglés o de francés o, incluso, de castellano, con clases de música, hasta con profesores de clases particulares, con surf, con clases de submarinismo, de deportes como el fútbol (sea de un equipo de primera división o del equipo de mi ciudad, varía el precio y poco más) como el baloncesto o como el voley, con la asistencia de profesionales y entendidos en esas materias o sin la asistencia de los mismos, con malabares, con capoira, con bailes de salón…
Sin duda que está muy bien atendida esta demanda y que la variedad de ofertas la hace muy apetecible y, por ello, mueve tantos destinatarios y tanto dinero. Pero ahora bien: ¿vale cualquier cosa? ¿Qué queremos? ¿Qué buscamos? ¿Qué nos ofrecen? ¿Es verdad la profesionalidad, la experiencia, el tacto con los chicos, el contenido de actividades, la abundancia de material, los equilibrios dietéticos y caloríficos de los menús…?
Muchas veces cogemos lo que encontramos, y sin a penas informarnos, apuntamos las fechas para participar y el número de cuenta donde ingresar el dinero, y nos quedamos satisfechos. Pocos son los padres y tutores que buscan veracidad en las ofertas y hacen un planteamiento equitativo entre lo lúdico y lo educativo, y entre lo que me ofrecen y lo que realmente le van a dar al hijo que se les encomienda.
Sin ir muy lejos, solo mirando al mes de julio de este verano 2004, encontramos en periódicos, telediarios, radio y hasta en internet, algunos resultados.
En un pueblo de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, muchos padres presentaron sus quejas a los organizadores de un campamento urbano infantil (el Ayuntamiento mediante una empresa que ganó la adjudicación sacada a concurso) por la mala alimentación que estaban recibiendo los niños; y unido a esto aprovecharon para quejarse de la subida del precio respecto al verano anterior (más del doble) y de la supresión del servicio de recogida de los niños en autobús; el campamento contabilizó hasta quince bajas antes de acabar la primera quincena.
En una campa paradisíaca de Teruel, donde acampaban un grupo de niños de un grupo escultista, junto a un grupo de monitores (supuestamente mayores de 18 años y titulados), hubo un contagio general debido a la ingesta del agua (tomada directamente del río) mal clorada. Un buen grupo de niños tuvo que ser atendido en urgencias y los monitores no decían más que había sido un fallo, pero que estaban deseando poder continuar con la programación y el desarrollo del campamento.
Y no hace falta recordar algunos campamentos que se han visto suspendidos en su desarrollo o antes de ponerlos en marcha por la muerte de algún niño (verano 2003), por la huída de un niño y ocultarse en un bosque teniendo que salir a buscarle el resto de los acampados (verano 2003) o por el desgraciado accidente del vehículo en el que viajaban (verano 2002).
Pero si lo miramos desde el otro lado, desde el lado de la organización, en el que los padres y tutores no nos solemos meter porque no nos toca y por eso no nos enteramos, suelen darse cosas muy curiosas. Estas no se publican pero hablo con conocimiento de causa, también en el verano de 2004.
Una empresa, hace una entrevista de trabajo en marzo, buscando posibles coordinadores para sus campamentos. Uno de los campamentos comenzaba el 1 de julio (jueves), y llaman el 28 de junio (lunes) para ver si interesa el trabajo, a más de 30 kilómetros de la residencia habitual, ofreciendo un plus de 30 euros mensuales por transporte. ¿Cuándo tendrían pensado hacer la programación del campamento y la reunión de los monitores para hacer un verdadero equipo humano?
Otra empresa, dueña indirecta de una escuela de tiempo libre, organiza un campamento y coge a los monitores que durante el curso han hecho el curso de monitores con su escuela de tiempo libre. Son monitores en prácticas por lo que se ahorran hacerles contrato (no sé en qué convenio lo habrán leído) y les dan 3 euros al día como incentivo por participar.
Otra empresa, ésta con renombre fuera de España, organiza varios campamentos de idiomas por toda España, cobrando más de 600 euros por quincena. Algunos chicos vienen hasta de Bermudas, Suiza o Estados Unidos. Llegan a una de las residencias y se encuentran que las clases son al aire libre porque las habitaciones que hay construidas en el edificio (que durante el curso escolar es un colegio) están ocupadas por literas hacinadas en las que hay que poner la mochila y la ropa porque no se posee ni de un armario. Además, no se les entrega ni un cuaderno ni un bolígrafo para poder tomar nota (se supone que ellos lo traen).
Otra empresa, con más de 150 niños entre 4 y 12 años en cada una de las quincenas del mes de julio, cuenta con 9 monitores (cuando la ley dice que por ratio deben ser entre 6 y 8 niños por monitor, según la edad y las actividades). Para cubrir detalles de la programación e, incluso, para hacer de monitores en más de una y de dos ocasiones, la empresa selecciona a algunos adolescentes (de entre 13 y 15 años) que han pasado otros años y que es sabedora de que este año no participarán. Utiliza un total de 7 adolescentes. No obstante 16 "adultos" no son suficientes para responder a este grupo de niños.
Y así muchos más casos que por experiencia personal o por experiencia de terceros es fácil encontrarse. Este lado no lo conocen los padres y los tutores porque si no, ¿enviarían a sus hijos 10, 15, 21, 30 días a un campamento lleno de contradicciones y desorganización gastándose entre los 300 y los 900 euros solamente porque ellos no disponen de vacaciones?
Es cierto que esto no siempre así, pero la lectura positiva de estos ¿campamentos de verano? la dejamos para otro artículo.
Sin duda, aparecen muchas ofertas para el tiempo libre de nuestros hijos durante cada verano, sobre todo, durante los últimos años. Hay colegios "privados" que organizan sus propios campamentos (dentro o fuera de las propias instalaciones). Hay asociaciones juveniles y culturales que también organizan campamentos y actividades de verano. Si no, siempre se puede recurrir a la parroquia del barrio, aunque no se compartan las ideas y creencias. En el centro de juventud de la zona aparecen distintas propagandas de campamentos, colonias y diversas actividades de verano, según las edades de los destinatarios de las mismas (siempre sacadas a concurso y otorgadas a los mismos, independientemente de los resultados anteriores). También ofertan todas estas posibilidades múltiples empresas, realizando las mismas en instalaciones alquiladas o propias, dentro o fuera del mismo entorno, en la playa o en el monte (estas empresas son las que no consiguen las subvenciones públicas). Y, en último término, siempre se puede recurrir a una oferta de los muchos chiqui-park, coco-park, países de los niños… de los que están apareciendo en muchas ciudades... además que no tienen nada que ver con las guarderías (salvo en el precio) porque aquí se les entretiene y los tienen.
Hoy por hoy puedes encontrar un campamento para lo que quieras, los hay casi a la carta. Puedes encontrar un campamento para cualquier edad; y lo puedes encontrar en la propia ciudad, en el propio colegio, en otro colegio pero con transporte incluido, con comedor, sin comedor pudiendo asistir por la tarde, por horas, con guardería antes de comenzar, con un monitor guardián (que espera a que recojan a todos mientras los demás monitores se van)…, lo puedes encontrar en el campo, en la sierra, junto a un lago, con tiendas de campaña, con campingas, con literas, en cabañas, con piscina, con río, con merenderos…, lo puedes encontrar en la playa, junto a las orillas del mar (cualquier mar, claro)…, lo puedes encontrar en otro país (europeo o no), como Francia, Portugal, Inglaterra, Estados Unidos… Puedes encontrar un campamento con deportes de riesgo, con hípica, con escalada, con paseos y excursiones, con clases de inglés o de francés o, incluso, de castellano, con clases de música, hasta con profesores de clases particulares, con surf, con clases de submarinismo, de deportes como el fútbol (sea de un equipo de primera división o del equipo de mi ciudad, varía el precio y poco más) como el baloncesto o como el voley, con la asistencia de profesionales y entendidos en esas materias o sin la asistencia de los mismos, con malabares, con capoira, con bailes de salón…
Sin duda que está muy bien atendida esta demanda y que la variedad de ofertas la hace muy apetecible y, por ello, mueve tantos destinatarios y tanto dinero. Pero ahora bien: ¿vale cualquier cosa? ¿Qué queremos? ¿Qué buscamos? ¿Qué nos ofrecen? ¿Es verdad la profesionalidad, la experiencia, el tacto con los chicos, el contenido de actividades, la abundancia de material, los equilibrios dietéticos y caloríficos de los menús…?
Muchas veces cogemos lo que encontramos, y sin a penas informarnos, apuntamos las fechas para participar y el número de cuenta donde ingresar el dinero, y nos quedamos satisfechos. Pocos son los padres y tutores que buscan veracidad en las ofertas y hacen un planteamiento equitativo entre lo lúdico y lo educativo, y entre lo que me ofrecen y lo que realmente le van a dar al hijo que se les encomienda.
Sin ir muy lejos, solo mirando al mes de julio de este verano 2004, encontramos en periódicos, telediarios, radio y hasta en internet, algunos resultados.
En un pueblo de la Comunidad de Madrid, por ejemplo, muchos padres presentaron sus quejas a los organizadores de un campamento urbano infantil (el Ayuntamiento mediante una empresa que ganó la adjudicación sacada a concurso) por la mala alimentación que estaban recibiendo los niños; y unido a esto aprovecharon para quejarse de la subida del precio respecto al verano anterior (más del doble) y de la supresión del servicio de recogida de los niños en autobús; el campamento contabilizó hasta quince bajas antes de acabar la primera quincena.
En una campa paradisíaca de Teruel, donde acampaban un grupo de niños de un grupo escultista, junto a un grupo de monitores (supuestamente mayores de 18 años y titulados), hubo un contagio general debido a la ingesta del agua (tomada directamente del río) mal clorada. Un buen grupo de niños tuvo que ser atendido en urgencias y los monitores no decían más que había sido un fallo, pero que estaban deseando poder continuar con la programación y el desarrollo del campamento.
Y no hace falta recordar algunos campamentos que se han visto suspendidos en su desarrollo o antes de ponerlos en marcha por la muerte de algún niño (verano 2003), por la huída de un niño y ocultarse en un bosque teniendo que salir a buscarle el resto de los acampados (verano 2003) o por el desgraciado accidente del vehículo en el que viajaban (verano 2002).
Pero si lo miramos desde el otro lado, desde el lado de la organización, en el que los padres y tutores no nos solemos meter porque no nos toca y por eso no nos enteramos, suelen darse cosas muy curiosas. Estas no se publican pero hablo con conocimiento de causa, también en el verano de 2004.
Una empresa, hace una entrevista de trabajo en marzo, buscando posibles coordinadores para sus campamentos. Uno de los campamentos comenzaba el 1 de julio (jueves), y llaman el 28 de junio (lunes) para ver si interesa el trabajo, a más de 30 kilómetros de la residencia habitual, ofreciendo un plus de 30 euros mensuales por transporte. ¿Cuándo tendrían pensado hacer la programación del campamento y la reunión de los monitores para hacer un verdadero equipo humano?
Otra empresa, dueña indirecta de una escuela de tiempo libre, organiza un campamento y coge a los monitores que durante el curso han hecho el curso de monitores con su escuela de tiempo libre. Son monitores en prácticas por lo que se ahorran hacerles contrato (no sé en qué convenio lo habrán leído) y les dan 3 euros al día como incentivo por participar.
Otra empresa, ésta con renombre fuera de España, organiza varios campamentos de idiomas por toda España, cobrando más de 600 euros por quincena. Algunos chicos vienen hasta de Bermudas, Suiza o Estados Unidos. Llegan a una de las residencias y se encuentran que las clases son al aire libre porque las habitaciones que hay construidas en el edificio (que durante el curso escolar es un colegio) están ocupadas por literas hacinadas en las que hay que poner la mochila y la ropa porque no se posee ni de un armario. Además, no se les entrega ni un cuaderno ni un bolígrafo para poder tomar nota (se supone que ellos lo traen).
Otra empresa, con más de 150 niños entre 4 y 12 años en cada una de las quincenas del mes de julio, cuenta con 9 monitores (cuando la ley dice que por ratio deben ser entre 6 y 8 niños por monitor, según la edad y las actividades). Para cubrir detalles de la programación e, incluso, para hacer de monitores en más de una y de dos ocasiones, la empresa selecciona a algunos adolescentes (de entre 13 y 15 años) que han pasado otros años y que es sabedora de que este año no participarán. Utiliza un total de 7 adolescentes. No obstante 16 "adultos" no son suficientes para responder a este grupo de niños.
Y así muchos más casos que por experiencia personal o por experiencia de terceros es fácil encontrarse. Este lado no lo conocen los padres y los tutores porque si no, ¿enviarían a sus hijos 10, 15, 21, 30 días a un campamento lleno de contradicciones y desorganización gastándose entre los 300 y los 900 euros solamente porque ellos no disponen de vacaciones?
Es cierto que esto no siempre así, pero la lectura positiva de estos ¿campamentos de verano? la dejamos para otro artículo.
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