06 septiembre 2006

La fórmula π

Por esas cosas de la vida, Momo y el Principito, mientras conversaban en un archivo, vieron un papel amarillo que sobresalía en una vieja carpeta, y allí, en medio de fotocopias de documentación encontraron una fórmula, la cual Momo no era capaz de recordar. Se hizo el silencio, y entonces ambos se miraron sonriendo y convinieron que a lo que habían encontrado le llamarían la “fórmula π”. Sin saberlo, encontraron la fórmula, en la cual, según una vieja historia popular que Momo le había oído contar a Gigi, se escondía algo muy valioso que los hombres grises habían escondido hacía muchos siglos. Y fueron Momo y el Principito, los que, en medio de sus conversaciones y sonrisas, llenos de polvo en el archivo, tenían ante si la fórmula para que todos los niños del mundo, fueran siempre alegres y felices. A Momo le gustaba conocer cosas nuevas, afrontar nuevos retos y decidió que intentarían encontrar algún significado a aquella fórmula. La fórmula contenía el siguiente mensaje:
“Anoche pensé en ti, Pensé tanto, que sentí ganas de darte un regalo.... Los niños somos débiles y tenemos miedo cuando aprieta mucho el sol, o cuando hay una gran tormenta. Mira siempre el color blanco, y siéntete protegido pues tras él, se encuentra la esencia de la vida. Estas palabras te ayudarán a resolver la fórmula, la fórmula del Sol y la Lluvia. La fórmula que la Real Sociedad de hombres grises, ha escondido en 1675.”
Momo y el Principito estaban perplejos. No entendían el significado del mensaje, pensaban que sería más fácil de resolver. En tan corta clave encontraban mucha información y no sabían por donde empezar. “¿qué pintará un equipo de fútbol en un mensaje de principios del Siglo XVIII?, ¿acaso la hermandad de los hombres grises inventaría el fútbol?” preguntaba el Principito. Momo sonriendo le dijo, “chiquito, Real Sociedad, puede hacer referencia a muchas cosas, en aquella época era como hacer referencia a una asociación actual, por ejemplo, viene a mi memoria que alguna vez leí que en Londres existía una Real Sociedad a la cual pertenecía Newton. ¡¡¡Espera Principito!!!” dijo Momo, y recordó lo siguiente: En 1672 Newton presentó ante la Real Sociedad de Londres un artículo sobre la luz y los colores. “Chiquito, creo que hemos encontrado la solución a la fórmula”, dijo Momo, sacó de su bolsillo la fórmula la ojeó y dijo, “Principito, lo tenemos, es más fácil de lo que pensábamos, esta es la fórmula para realizar el disco de Newton, busquemos tijeras, lápices de colores y una cartulina”. Media hora después, estaban los dos coloreando el famoso disco de Newton, de rojo, verde, amarillo, azul, naranja.... Una vez que terminaron, le hicieron un orificio en el centro y en él pusieron un pequeño clavo, para poder hacer girar el círculo como una peonza, y Momo dirigiéndose al Principito le dijo, “verás lo que hemos descubierto”. El círculo empezó a girar y el principito exclamó “¡se ve el color blando, a él hacía referencia el mensaje!”. “Así es, y los colores que hemos utilizado son los colores del arco iris, por lo tanto, tras el arco iris, debe estar, el tesoro que escondieron los hombres grises y por el cual todos los niños del mundo serían siempre alegres y felices”, dijo Momo, mientras le entregaba a el Principito su chaqueta y le decía “vamos, salgamos a buscarlo, que el día sigue gris y al fondo se ve el sol, y posiblemente llueva”.
Y así ocurrió, empezó a llover, y ante ellos apareció el arco iris. “Vamos, corramos hacia él”. Y los dos sonreían, se sentían felices y disfrutaron bajo la lluvia corriendo hacia el arco iris. De repente, sintieron que sin alcanzar su destino, había dejado de llover. Momo, sintió que tanto esfuerzo no había valido la pena, pero el Principito se acercó y le dijo “Momo, no te preocupes, este era el verdadero tesoro, piénsalo bien. Hemos usado la razón para descifrar el mensaje. Los sentimientos nos han acompañado en ella. En ningún momento hemos sentido soledad pues en esta aventura hemos estado juntos. Siempre mantuvimos la esperanza de conseguir descifrar el mensaje. ¿Me dirás ahora que no te sientes feliz y en paz al descubrir el verdadero secreto guardado por los hombres grises?, nuestra amistad nos ha permitido vivir y disfrutar juntos esta aventura. Has sido generosa y paciente conmigo. ¿Y ves? esas lágrimas que asomaban en tus ojos, han dado paso a una gran sonrisa, ¿acaso con toda esta aventura, no serían felices todos los niños, de cualquier edad, del mundo?”. Los dos se dieron un fuerte abrazo de agradecimiento por haber compartido tan apasionante aventura, y Momo dijo, “venga, partamos a compartirlo con todos los niños”. Si alguna vez, pequeño niño, los ves pasar cerca de ti, corre hacia ellos, cógelos de la mano y diles “mostrarme el secreto de la Real Sociedad de Hombres Grises”.