09 diciembre 2006

Las compras de Navidad y Reyes

Llegan las navidades y los Reyes, fechas en las que los ciudadanos compran más cantidad y variedad de productos que durante todo el resto del año. Se adquiere de casi todo: lotería y elementos decorativos para el hogar, árboles y belenes, sofisticados y suculentos alimentos, ropa para fiestas y, por supuesto, regalos, en particular, juguetes para los más pequeños. Por otra parte, en los últimos años durante estas fechas han aumentado de forma significativa los viajes, tanto a la nieve como a la playa, e incluso a países transoceánicos.
Es también una época de campañas publicitarias muy intensas, que incitan al consumo e incrementan las naturales necesidades afectivas y sociales que, tradicionalmente, se atienden con regalos y festejos. Por eso, precisamente en estas fechas es más importante recordar algunos aspectos fundamentales:

Si compras LOTERÍA no compres décimos y participaciones de manera indiscriminada, fíjate un presupuesto, aunque sea aproximado, de lo que se quiere gastar; Compra las participaciones en sitios de confianza; Guarda los décimos y participaciones juntos para evitar que se traspapelen, se pierdan, se tiren o se deterioren de tal manera que si resultan premiados no se pueda hacer efectivo el premio.

Si compras objetos de DECORACIÓN, compra el árbol más grande, no adquieras los pinos o abetos de procedencia dudosa, y mucho menos arrancarlos de parques, bosques, etc. Elabora los adornos entre todos los miembros de la familia, sin convertir la decoración de esos días en una transacción comercial o una rutina más. Reciclar los artículos de un año para otro. Con imaginación se pueden conseguir magníficos resultados sin gastar dinero.

En la ALIMENTACIÓN no dejes los menús para los últimos días en función de la oferta de las tiendas. No adquieras los productos más caros con el único fin de quedar bien. Planifica con tiempo las comidas y las cenas más importantes. Selecciona los menús con imaginación y no basándose en ingredientes caros o muy solicitados en esas fechas. Siempre que se tenga capacidad y los alimentos lo permitan, comprar y congelar con antelación. Cocinar únicamente las cantidades y variedades que se vayan a consumir y teniendo en cuenta la edad y gustos de las personas que se sienten a la mesa.

Los REGALOS no los dejes para última hora, ni Improvises sobre la marcha sin tener en cuenta el gasto y el destinatario. Solicita comprobantes de compra, compara precios y adquiere los productos en sitios de confianza. Es recomendable que elabores una lista con las personas a las que quieres hacer un regalo, pensando cuáles son sus gustos, y teniendo en cuenta que hay cosas muy baratas que pueden generar más ilusión que otras caras que no sean del agrado del destinatario. Entérate bien si los productos se pueden cambiar, y en qué condiciones, una vez pasadas las fiestas. Comprueba si los productos van acompañados de instrucciones claras, al menos en castellano, y si llevan documento de garantía, en los casos en que se requiera. Si no se va a dar el regalo hasta después de Reyes, aprovechar las rebajas para comprarlo.

Cuidado con los JUGUETES, ya que van dirigido especialmente a los niños. No adquieras juguetes excesivamente complicados. Ten presente que no hay juguetes para niños o para niñas, hay sólo juguetes que entretienen o aburren. Compra juguetes adecuados para la edad del niño. Busca en la caja o embalaje el marcado CE, ya que esta etiqueta está impuesta por la normativa comunitaria. Compara precios en distintos establecimientos, pues es fácil que un mismo producto precios muy diferentes dependiendo del establecimiento.

Si aprovechas estas fechas para realizar VIAJES no los programes en el último momento o los contrates sin comparar ofertas. No asumas riesgos innecesarios viajando a países remotos sin conocer estado sanitario, riesgos... Si el viaje lo vas a realizar en automóvil revísalo antes de iniciar el viaje, sobre todo en los de largo recorrido, y esté muy atento al estado de las carreteras y la climatología. Si optas por un viaje a un país de cultura diferente, valora las limitaciones de sus acompañantes para adaptarse a otras costumbres: comidas, condiciones sanitarias, de alojamiento….

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Tatuajes y Piercing

La moda de decorarse el cuerpo atrae día tras día a más jóvenes. Cualquier lugar sirve y cualquier motivo es válido para hacerse un tatuaje o ponerse un piercing, con el objetivo de adornarse el cuerpo, embellecerlo, para integrarse en un grupo o para distinguirse de los demás.
Un tatuaje es un dibujo realizado por dentro de la piel, de forma que permanezca. Para hacerlo, es necesario introducir tinta, por medio de agujas muy finas, bajo la capa más superficial de la epidermis.
El piercing es la perforación de una parte del cuerpo para la introducción en ella de pendientes o argollas de diferentes materiales.

En ambos casos, la técnica de aplicación requiere entrar en contacto con la sangre del individuo que se somete a este tipo de prácticas y por consiguiente existe el riesgo potencial de que produzca la transmisión de infecciones bacterianas o de algunas enfermedades víricas tan graves como la Hepatitis B o C y el SIDA. Por ello se hace necesario que estas prácticas sean realizadas por profesionales, y que tanto el material utilizado, como los locales en los que se realizan estas prácticas, cumplan con las medidas higiénicas adecuadas.

Tan importante como estas medidas, es que el usuario sea informado por el profesional de todos los pormenores de estas prácticas, recabando su firma en documento mediante el que se le informa. Deberá entregarse un folleto o similar en el que, al menos, conste:
- Características de la aplicación y material usado.
- Adopción de las medidas higiénicas.
- En aplicaciones permanentes la expresión “es para toda la vida”.
- Contraindicaciones y complicaciones más frecuentes.
- Cuidados tras la aplicación.
- Presupuesto previo del servicio.
Esta información deberá figurar, además, en el área de recepción del local, mediante un cartel en el que además figure la siguiente información:
- La exigencia de ser mayor de edad, y en el caso de menores o incapacitados la obligación de disponer de autorización escrita del padre, madre o tutor.
- Advertencia de riesgos por transmisión sanguínea.
- La necesidad de estar en perfectas condiciones físicas y mentales. A este respecto, el profesional podrá negarse a realizar la aplicación ante la sospecha de estas alteraciones, así como si considera inadecuado cualquier otro aspecto que resulte relevante para la salud del usuario.
- Existencia de hojas de reclamación a disposición de los Consumidores y Usuarios.
- Fecha y Administración que autorizó el establecimiento.

Hacerse un tatuaje o ponerse un piercing, no es solo una cuestión de estar informado como consumidor. Es necesario también estar convencido de que es algo que se quiere y no tan solo un objeto de capricho, ya que nos acompañará para el resto de la vida. Por lo tanto, debes:
- Meditarlo antes de decidirte.
- El tatuaje es algo permanente, que dura toda la vida y por tanto debes tener la más completa seguridad de que no sólo lo quieres porque esté de moda, sino que lo desearás siempre.
- Consúltalo con tu médico.
- Puede ser que tengas alergia o algún problema de salud que pueda afectar a la cicatrización.
- Si te vas a poner un piercing, quizá te convenga estar vacunado contra el tétanos. Si te vas a hacer varios tatuajes en un corto intervalo de tiempo, quizá te convenga estar vacunado contra la Hepatitis.
- Colocarte en manos de expertos.
- En algunas Comunidades Autónomas se exige, a los que realizan este tipo de prácticas, una determinada titulación o al menos la superación de una serie de cursos homologados por los Departamentos de Sanidad de cada gobierno autonómico. De esta forma las personas que se dediquen a este tipo de actividades adquieren un nivel de conocimientos suficientes para realizar una prevención efectiva de los riesgos para la salud asociados a estas prácticas.
- Para ayudarte a escoger a la persona que te hará el tatuaje o te pondrá el piercing, pregunta a aquellos que conozcas y ya se hayan sometido a este tipo de intervenciones, seguro que pueden contarte su experiencia y recomendarte un lugar donde se trabaje adecuadamente.
- Es recomendable que los piercing y tatuajes, no te los realices en ferias, discotecas, conciertos…, ten en cuenta que son lugares en los que es mucho más difícil garantizar las adecuadas medidas higiénicas.
- El profesional debe lavarse y esterilizar sus manos, antes de comenzar la operación y cada vez que por cualquier causa haya tenido que interrumpirla, que use guantes de tipo quirúrgico nuevos y una vez puestos no toque más que los instrumentos que tenga que utilizar para realizar las operaciones necesarias para realizar el tatuaje o el piercing.
- Si el personal que realiza los trabajos sufre alguna herida, debe mantener protegida e impermeabilizada la zona afectada, o en caso contrario abstenerse de entrar en contacto con el cliente, el instrumental o el material hasta su completa recuperación.
- Infórmate de los materiales con los que se han fabricado los piercing que te van a poner, para evitar posibles alergias.
- No permitas que te anestesien. Tan sólo un licenciado en medicina puede administrar anestésicos. Si el proceso es realizado por un profesional con experiencia no tiene por qué ser doloroso.
- Vigila tu salud.
- No elijas para hacértelo un día en que tengas alguna infección estés cursando algún tipo de enfermedad, aunque sea un simple resfriado. Vigila tu piel esté sana sin quemaduras o alergias.
- Mira el local.
- Asegúrate de que es un lugar limpio, con ventilación suficiente y bien iluminado, ya sea natural o artificialmente. Mejor que las paredes, suelos y superficies de trabajo sean claras para que al suciedad se vea con facilidad y no rugosas, de manera que permitan una correcta limpieza y desinfección.
- Vigila el material.
- Los materiales destinados a penetrar la piel, las mucosas y otros tejidos como agujas, pinzas, varillas de aguja para el tatuaje, joyas del piercing, cuchillas y maquinillas de afeitar, deberán ser estériles y desechables después de cada uso.

No lo dejes todo al azar, ni dejes que tu decisión sea fruto del impulso. Recuerda que te acompañará toda la vida.

Las temporadas de rebajas

Los jóvenes, son los consumidores más sensibles en las épocas de rebajas, ya que, como norma general, tienen menos capacidad adquisitiva que los adultos. A continuación, os damos unos consejos, ya que a menudo se tiende a confundir los conceptos de rebajas, liquidaciones, saldos o restos, y promociones u ofertas. A continuación los analizaremos, ya que son conceptos que deben quedar claros para el consumidor.

Saldos o restos: es la venta de artículos deteriorados o que ya están en desuso. El comerciante debe advertir al consumidor de los defectos o características de los objetos saldados para que el consumidor sepa en qué condiciones adquiere el producto.

Liquidación: son ventas realizadas por circunstancias determinadas, como el cese total o parcial del negocio (en este último caso, debe indicarse la clase de mercancía objeto de liquidación), transformación de la empresa, cambio de ramo de comercio, cambio de local, realización de obras importantes que hagan necesario disminuir el stock del comercio, siniestro, etcétera.
En estos casos, el consumidor debe tener en cuenta que:
- No podrán ser objeto de liquidación los productos que no forman parte de las existencias del establecimiento o los que han sido adquiridos con objeto de incluirlos en la liquidación.
- Los anuncios que haga el establecimiento deben dejar clara la causa de la liquidación.
- La duración máxima es de 3 meses, y en el caso de deberse a una cesación total de la actividad, 1 año.
Para el empresario también implica una serie de obligaciones, ya que en los 3 años siguientes a la finalización de la venta por liquidación no podrá ejercer el comercio en la misma localidad sobre productos similares a los de la liquidación. Tampoco podrá ejercer una nueva liquidación en el mismo establecimiento.

Promociones u ofertas: es la venta de artículos normales a un precio inferior o en condiciones más favorables de las normales con el fin de potenciar la venta de ciertos productos o el desarrollo de uno o varios comercios o establecimientos.
El consumidor debe saber que los productos en promoción no podrán estar deteriorados o ser de peor calidad que los mismos productos que vayan a ser objeto de futura oferta ordinaria a precio normal, y que está prohibida la existencia de ofertas conjuntas, es decir, que no se puede ofrecer conjuntamente y como una unidad de contratación dos o más clases o unidades de artículos.

Rebajas: son la venta de artículos a un precio inferior al que han sido ofertados anteriormente.
Es decir, los productos rebajados han tenido que estar a la venta antes de minorarse su precio y además haberlo estado durante un plazo mínimo de un mes en la oferta habitual anterior al período de rebajas. Se pretende así evitar la venta como rebajas de productos adquiridos expresamente con objeto de ser vendidos a precio inferior al ordinario.
La ley reconoce únicamente dos períodos en los que los comercios pueden realizar la campaña de rebajas, uno a comienzos de año y otro durante el verano. Dentro de las fechas que fija cada Comunidad Autónoma, la duración de cada uno de estos dos períodos no puede ser inferior a una semana ni superior a dos meses.
En el etiquetado deberá constar el precio normal y el rebajado.
El consumidor continúa teniendo los mismos derechos que fuera de la campaña de rebajas, de modo que el comerciante debe aceptar el pago con tarjeta de crédito si normalmente lo hace, sin cargo sobre el precio. Del mismo modo, el comerciante está obligado a emitir facturas o comprobantes de venta y a disponer y facilitar hojas de reclamaciones. Las condiciones de las garantías deben ser las mismas que el resto del año.

CONSEJOS BÁSICOS PARA EL CONSUMIDOR JOVEN

El Consumo es una de las actividades fundamentales a la que dedicamos parte de nuestro tiempo. Si lo pensamos fríamente, el dinero que manejamos, antes (compras) o después (ahorro para invertir), servirá para pagar lo que consumamos. Por lo tanto debemos estar informados y formados, ya que las empresas realizan campañas publicitarias tratando de mostrarnos sus productos como los más apetecibles. Nadie escapa a la publicidad que tiene a los jóvenes, a sus destinatarios preferidos. Por ello, a continuación, damos una serie de consejos para que seamos nosotros los que decidamos nuestras compras.

Antes de comprar o utilizar un servicio debes tener en cuentas lo siguiente:
- Asegúrate de la decisión que vas a tomar.
- Elige el establecimiento o profesional que te ofrezca más garantías.
- Exige que la información sea en castellano.
- Infórmate del precio total y de la forma de pago.
- Pide un presupuesto previo por escrito y compara las distintas ofertas existentes en el mercado.
- Se cauto con los profesionales que sólo facilitan un número de teléfono o apartado de correos (sin identificar su domicilio).
- Cerciórate, al solicitar un crédito, que tienes la posibilidad de conseguirlo (no entregues cantidades previamente).

En el momento de adquirir un bien o contratar un servicio:
- Comprueba que se corresponde con la publicidad ofertada, si existe.
- Si tienes que firmar un documento, lee todo detenidamente. Si no lo entiendes pide aclaraciones al respecto y pide una copia del mismo una vez firmado.
- Si tienes que entregar una cantidad en concepto de reserva o señal, exige un justificante que lo acredite.
- Si tienes que dejar algo de tu propiedad en una tienda, por ejemplo para repararlo, exige un resguardo que lo acredite.

Una vez que ya has hecho la compra o utilizado un servicio:
- Exige factura o justificante del mismo, donde figure identificado el establecimiento o prestador del servicio y el producto o servicio utilizado.
- Guarda toda la documentación y/o la publicidad que te hayan entregado.
- Si dispones de una garantía, exige el documento acreditativo de la misma, debidamente fechado, firmado y sellado por quien la conceda.
- Comprueba que durante un tiempo determinado la garantía es total.
- Si durante el período de garantía realizas alguna reparación, exige justificante acreditativo de la misma.

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